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20/04/2016 Blog, Comunicación 360, Medios Sociales

Antes de opinar, infórmate

OpinarSe ha perdido el respeto por los profesionales de la información. Según los últimos barómetros del CIS, el periodista es, junto con el juez, el profesional peor valorado por los españoles. Tanto es así que ya se opina de su trabajo sin haberlo siquiera leído. ¿Para qué? Si sé para qué medio trabaja conozco de qué pie cojea (¿?) y voy a criticar o alabar su trabajo. La consideración por las ideas contrarias no está de moda, por lo que dejo de lado los buenos modales y falto al respeto. Para eso, las redes sociales son el medio perfecto. Así está Twitter, lleno de difamaciones y ataques gratuitos a periodistas.

Estoy a favor de la libertad de expresión y del uso de los medios sociales, pero creo que son muchos los que abusan de la distancia y anonimato para realizar críticas sin ningún respeto. Estás a favor, o en contra, y lo haces saber argumentando tu punto de vista y apoyándote en tus argumentos. Chapeau. Eso sí, para no quedar en ridículo y deslegitimar directamente el comentario, se recomienda haberse leído previamente el artículo al que se hace referencia. Incluso me ha pasado a mí, que no trabajo como periodista para ningún medio de comunicación. He recibido comentarios sobre mis post que muestran claramente que el lector no ha leído la información. Se han quedado solo con el titular. Y qué casualidad que las dos veces que me ha pasado ha sido cuando he tratado temas generales como son el fútbol y la política.

El primer malentendido ocurrió en 2014, en el Mundial de Fútbol. Me resultó curioso analizar cómo se volcaban las redes sociales y pasaban a ser el primer tipo de medio en el que se seguía el campeonato, cuando históricamente la radio había sido el canal preferido por los españoles para informarse sobre dichos eventos. Lo titulé El Mundial: de la radio a las redes sociales, y según lo compartí recibí un comentario que me aconsejaba, de malas maneras, saber de fútbol antes de atreverme a escribir sobre el tema. Claramente, no se había leído mi post, porque evidentemente no hablo del deporte en sí, sino de cómo ha cambiado la forma de consumir este tipo de contenido. Pero no le importó, porque sin abrir siquiera el archivo se atrevió a opinar tratando de avergonzarme ante el resto de mis contactos.

El otro caso, como he dicho, era con un post sobre política que titulé ¿Cambiarán las redes sociales la manera de hacer política? Además de hablar del caso americano, primeros en apostar por la inmersión en el mundo 2.0, recogía opiniones de expertos en el sector y el  titular quedaba como pregunta retórica. Pues hubo quien tampoco se lo leyó y opinó sin que eso le importara, quedando realmente mal ante cualquiera que lo hubiera hecho.

No voy a negar que en el mundo de la información trabaje gente que no merece (ni se ha ganado) el titulo de periodista. Pero como en todas las profesiones, en ésta también hay personas muy válidas y que realizan un gran trabajo para ayudar a que tengamos una sociedad más plural, informada y libre. Desde aquí mi pequeño llamamiento al respeto y a la apertura de mente a la hora de compartir información en las redes sociales. Opinar por opinar no vale; aunque sea por no empeorar la reputación de uno mismo, hay que informarse primero, no vaya a ser que todas las acusaciones realizadas al autor acaben volviéndose contra uno mismo.

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