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17/09/2015 Blog, Comunicación 360, Comunicación en el día a día, Medios Sociales

La doble vara de medir de los medios sociales: no al sexo, sí a la violencia

violencia

Las redes sociales se han convertido en ese espacio donde los internautas comparten todo. Vida familiar y personal, destinos vacacionales, gustos, aficiones… Bueno, a decir verdad, todo menos imágenes con contenido sexual. Parece lógico que los diferentes canales pongan límites a la publicación de imágenes y vídeos de contenido pornográfico. El problema llega cuando la línea entre lo que se considera contenido sexual y lo que no comienza a ser complicada de definir.

Si bien Twitter permite a sus usuarios publicar fotografías de desnudos e incluso sexualmente explícitas, Facebook y su hermana pequeña, Instagram, siguen una postura mucho menos laxa; no aceptan contenido sexual de ningún tipo. Así, prohíben imágenes de pechos de mujer, pezones en concreto, con el argumento de que se pretende que el espacio siga siendo seguro para adolescentes y adultos. Los términos de uso de Instagram hacen referencia directa a esta cuestión, cuando indican que “no se deben subir imágenes u otro tipo de contenido violento, que muestre desnudez completa o parcial, discriminatorio, ilícito, transgresor, de odio, pornográfico o sexualmente sugestivo vía este servicio”. Los pezones de las mujeres están censurados, no en cambio los de los hombres, lo que ha provocado que se hayan realizado miles de montajes con imágenes de pezones masculinos para poder cubrir así las fotos en topless de la internautas y hacerlas “apropiadas” para las redes, ya que, de acuerdo con la política de publicaciones de muchas plataformas enfocadas en imágenes, no todos los pezones son iguales o son considerados como desnudez.

Pero, ¿qué ocurre cuando la imagen de los senos es asexuada? Grupos de apoyo a pacientes con cáncer de mama, así como de defensa de la lactancia materna se han encontrado con sus publicaciones retiradas en más de una ocasión. Sus fotos no eran para nada pornográficas, ni siquiera tenían ninguna connotación sexual, pero la red de Zuckerberg no hizo distinciones. Gracias al trabajo de varias asociaciones y expertos abogados, a día de hoy se permite publicar fotos de mastectomías y madres amamantando.

Me resulta contradictorio que Facebook no dé tregua al sexo y se la dé, en cambio, al morbo y/o la violencia. Todos hemos podido ver publicaciones en cadena que, con total ausencia de escrúpulos, ofrecen imágenes de graves accidentes, animales reventados o niños con enfermedades terribles, con el único objeto de ganar seguidores o publicitar webs mediante el más descarnado amarillismo. El ciberacoso o los comentarios racistas, xenófobos o que apologizan la violencia son también, desgraciadamente, demasiado frecuentes. Como ejemplo, Marketing Directo explicaba en un artículo de hace unos días que la llegada de miles de refugiados a las calles alemanas está provocando muchos comentarios xenófobos en la mayor red social, sin que los dueños de la misma los censuren. Tal es el problema que el gobierno germano ha previsto citarse con el equipo europeo de Zuckeberg para intentar poner coto a la peligrosa avalancha de comentarios violentos y racistas en Facebook.

Photo credit: jadawin42 / Foter / CC BY-SA

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