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08/04/2015 Blog, Comunicación 360, Comunicación en el día a día

Suicidio y medios de comunicación

Empire State Pigeon

Sin esperarlo ni pretenderlo, el mundialmente conocido novelista alemán Goethe creó un término sociológico que se instauró a finales del siglo XX y que vuelve a estar de actualidad: el “efecto Werther”.  Ocurrió tras la publicación de una de sus primeras novelas,  Las penas del joven Werther, publicada en 1774 y laureada por líderes mundiales del momento como Napoleón. Muchos jóvenes leyeron esta novela, incluso imitaron el comportamiento del protagonista quitándose la vida, lo que provocó que autoridades de Italia, Alemania y Dinamarca la prohibieran por esa razón. Años más tarde, comportamientos similares de efecto imitativo tuvieron lugar tras el suicidio de famosos como Marilyn Monroe en los sesenta  o Kurt Cobain en los noventa.

Desde entonces, se han realizado numerosos estudios para evaluar estas conexiones y se llegó a la conclusión de que las consecuencias de estos actos suicidas eran tanto más graves y prolongadas cuanto mayor fuese la atención prestada en los medios de comunicación. Ejemplo de esta relación directa puede ser el caso del metro de Viena. Durante 1984 y 1987 fueron muchos los que usaron esta técnica para quitarse la vida, de hecho, el índice iba creciendo año tras año. Una asociación a favor de la prevención al suicidio, conocedora del efecto Werther, creó una guía para que los medios de comunicación pudieran reenfocar este tipo de noticias y, gracias al compromiso obtenido por los periódicos, el número de incidentes de este tipo en el metro vienés se redujo un 75%.

Existe un acuerdo tácito para no difundir los datos alarmantes y limitar las informaciones de conductas autodestructivas como forma de evitar un supuesto efecto contagio entre los medios de comunicación. Por ejemplo, el diario El País, defiende y practica esta filosofía recogida en los Principios de su Libro de Estilo: “El periodista deberá ser especialmente prudente con las informaciones relativas a suicidios. En primer lugar, porque no siempre la apariencia coincide con la realidad, y también porque la psicología ha comprobado que estas noticias incitan a quitarse la vida a personas que ya eran propensas al suicidio y que sienten en ese momento un estímulo de imitación. Los suicidios deberán publicarse solamente cuando se trate de personas de relevancia o supongan un hecho social de interés general”.

Desgraciadamente, la tragedia del Airbus A230 estrellado en Los Alpes es un hecho de gran trascendencia. Sin embargo, ¿cumplen los medios de comunicación con las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud a la hora de informar acerca de suicidios? Estas son algunas de las pautas que propone la OMS: no recurrir al sensacionalismo, no glorificar o dar una visión romántica del suceso, no aportar explicaciones simplistas ni detalles acerca de métodos usados, no aportar culpas, o destacar las alternativas al suicidio.

Considero un ejercicio de responsabilidad ofrecer al público la noticia de una manera adecuada para evitar imitaciones. Creo que la libertad de expresión no debe estar reñida con la responsabilidad social, sobre todo cuando los expertos en el tema han demostrado su trascendencia.

Photo credit: ZeroOne / Foter / CC BY-SA

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