Blog
26/02/2014 Blog, Comunicación 360, Creatividad

“La mente es como un paracaídas: funciona mejor cuando está abierta”

La creatividad. Esa habilidad o capacidad de creación que todos deseamos explotar y cuyo desarrollo se dificulta diariamente.  Vivimos en un mundo racional, una sociedad cuyo enfoque lógico nos ayuda a ser eficientes y eficaces en lo que hacemos; sin embargo, esta  perspectiva no nos ayuda a ser creativos. Ya lo dijo el médico, cirujano y conferenciante Mario Alonso Ruiz Puig en el ‘III Congreso de Mentes Brillantes’: “la mente es como un paracaídas: funciona mejor cuando está abierta”. Al pensar en personas creativas, los primeros nombres que nos vienen a la mente corresponden a profesionales del mundo del arte o el espectáculo, olvidándonos que todas las personas posemos capacidad creativa, sea cual sea nuestra profesión. Y es que, según los expertos, nuestra capacidad de crear está limitada por condiciones culturales. Regimos nuestros comportamientos por la regla de lo que está bien, y lo que no; o mejor dicho, por lo que siempre se ha hecho y consecuentemente se cree “correcto”. Ésta no es sino una trampa para seguir pensando igual, no abrir la mente y evitar el desarrollo de la creatividad.

A día de hoy, son cientos los profesionales que están buscando la inspiración. Ésa que no siempre llega cuando uno lo desea, y a la que a veces hay que llamar realizando actividades diferentes y novedosas. Salirse de lo habitual y cambiar de entorno ayuda a que se nos ocurran ideas nuevas, a pensar de manera diferente.

Son muchos los brainstormings o lluvias de ideas en los que he participado durante mi trayectoria profesional, pero recuerdo con especial cariño los que llevábamos a cabo en una agencia de comunicación internacional en la que tuve la suerte de trabajar con personas muy abiertas y dispuestas a dedicar tiempo y recursos a estos procesos creativos. Cambiar el entorno, crear ambientes en los que poníamos a trabajar instintos primarios como el olfato o el gusto, organizar grupos heterogéneos que aportaran diferenciación e inspiración, o utilizar diversas técnicas de estimulación me permitió dejar atrás la vergüenza, el miedo y las limitaciones impuestas y disfrutar de estos apasionantes ratos de trabajo. Cumplíamos el objetivo de las lluvias de ideas: escuchar los comentarios de los demás, sin crítica, y permitir que éstos actúen como estímulo de nuestras propias ideas. Sobra decir que el resultado que obteníamos no solo era beneficioso para el desarrollo de nuestros proyectos,  sino que nos sentíamos parte activa de la creación de ideas nuevas y heterogéneas.

Desgraciadamente, el caso expuesto no es demasiado habitual a día de hoy y los bloqueos de creatividad son más que habituales. Esos momentos en los que tememos no ser creativos, no logramos salir de la trampa de la lógica, y nos invade la actitud negativa o el miedo al fracaso; en definitiva, instantes en los que sucumbimos a una actitud de mente cerrada por mucho que nos sumerjan en brainstromings. Pero al fin nos animamos, nos atrevemos a comentar esa pequeña idea que se nos ocurre, y escuchamos una de esas frases tan habituales en reuniones de creación de nuevas ideas: “eso ya lo intentamos”, “se nos escapa de presupuesto”, “al cliente no le gustará”,  “eso es imposible”…

creatividad

Evitemos cualquiera de estas frases negativas y recordemos que todos somos creativos.

0 Comments

Archivos

Comentarios recientes

© 2017 LORE TREVIÑO COMUNICACIÓN 360, Todos los derechos reservados.
Diseñado y desarrollado por BinPar - Digital Quality