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20/01/2014 Blog, Emprender

¿Emprender o buscarte la vida?

Haciendo un recuento informal de los términos más repetidos este año 2013, creo que puede que la palabra que más veces se haya utilizado durante los últimos meses sea “emprendedor”. Hace referencia, básicamente, a lo que hasta hace poco se denominaba “empresario”, término que ha ido adquiriendo un sesgo peyorativo y cuyo uso ha perdido auge.

La Real Academia de la Lengua define “emprendedor” como aquel “que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas”. Complicado y arriesgado, nada que ver con la imagen que nos transmiten los medios de comunicación, donde se muestra que a día de hoy en España hay un ambiente favorable para el emprendimiento, fomentado por la ley del emprendedor y por las ganas que tiene el gobierno de que alguien cree puestos de trabajo. Estas ayudas no son suficientes; de hecho, España es uno de los países en los que es más complicado crear una empresa por las trabas burocráticas y la escasa financiación. Pero, a pesar de las dificultades, parece que vivimos en un momento de euforia. Según indica una noticia de Muy Pymes, el número de trabajadores autónomos dados de alta en la Seguridad Social en noviembre asciende a 3.042.596. El secretario general de UPTA España, Sebastián Reyna, asegura que el año acabará con crecimiento positivo en el trabajo autónomo por primera vez desde 2007.

¿Existe tal ventaja o disposición, o se trata de encontrar una salida? No creo que a día de hoy sean muchos los que dispongan de grandes y novedosas ideas. Los profesionales queremos salir adelante y poder ejercer nuestra profesión de forma digna. Pero dejémonos de términos de moda; para ser autónomo no es necesario inventar nada nuevo. “Solamente” necesitas tener clientes, trabajar mucho y bien. La principal diferencia con un trabajador por cuenta ajena es que no tienes superiores a quienes rendir cuentas. Y es que, viendo cómo evoluciona el mundo, considero que la opción más válida en la actualidad y en un futuro próximo es el autoempleo. Esta cadencia comparativa que escribo a continuación, expuesta por Sergio Fernández en una conferencia sobre marca personal, explica de forma sencilla cómo es el mercado de hoy en día:

  • No hay crisis, hay globalización
  • Se acabó el capitalismo, comienza el talentismo
  • Ya no se trata de tener un puesto de trabajo sino de participar en proyectos
  • Del concepto de empresa pasamos al de red de profesionales
  • De un mundo insostenible a una apuesta por la sostenibilidad
  • De tener jefes a ser agentes libres asociados
  • Desaparece el sueldo y aparece la facturación
  • Desaparece el “de 9 a 7” y aparece la deslocalización horaria y geográfica

Risto Mejide explicaba el mismo concepto, aunque fuera de forma más directa, en uno de los artículos con mayor repercusión mediática del año, No busques trabajo:

Da igual que te vistas de autónomo, de empresario o de empleado. Por si aún no lo has notado, ha llegado el momento de las empresas de uno. Tú eres tu director general, tu presidente, tu director de marketing y tu recepcionista. La única empresa de la que no te podrán despedir jamás. Y tu departamento de I+D (eso que tienes sobre los hombros) hace tiempo que tiene sobre la mesa el encargo más difícil de todos los tiempos desde que el hombre es hombre: diseñar tu propia vida.

Se acabó lo indefinido, lo fijo. Debemos buscarnos un hueco en este mundo que evoluciona a velocidad vertiginosa, estar al día y ofrecer los mejores servicios. Y soñar, que no se nos olvide soñar:

 

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